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San Guido

Fiesta: 12 de Septiembre    ¿? - † 1012

l pobre de Anderlecht (actual Bélgica), como suele llamársele, nació muy cerca de Bruselas en el seno de una familia que rozaba la miseria absoluta. Desde muy niño, Guido tuvo que trabajar como monaguillo en la parroquia para ayudar a sus padres a sobrevivir: sólo se guardaba un poco de dinero, que empleaba en dar limosnas a los que eran aún más pobres que Él. Su poco tiempo libre lo dedicaba a visitar la iglesia y hablar con Dios. Cuando ya era un adolescente, conoció a un rico comerciante que le ofreció contratarle en su negocio. Guido aceptó y marchó con su nuevo jefe a vivir en la ciudad de Bruselas. Sin embargo, al poco tiempo empezó a sentir que había traicionado a Dios al dejar su oficio de monaguillo, de modo que volvió a su pueblo y a su antiguo trabajo.

Era ya adulto cuando se sintió llamado a realizar una peregrinación a Tierra Santa. A la vuelta, decidió pasar por Roma para visitar el Vaticano. Allí conoció a Vondulfo, decán de la Iglesia de Anderlecht, que estaba preparándose para hacer también la peregrinación a Tierra Santa. Hablando y hablando con nuestro Santo, terminó convenciéndole de que lo acompañara, de modo que allá se encaminó de nuevo San Guido, pensando que no podría gastar su tiempo en nada mejor que en acompañar a un amigo en su búsqueda de Dios.

Acababan de llegar a Jerusalén cuando Vondulfo contrajo una enfermedad y murió. Justo antes de expirar, le pidió a su amigo que le comunicara a su familia y compañeros de Anderlecht que había fallecido. De modo que el Santo volvió a Europa y se encaminó a aquel pueblo, donde transmitió la triste noticia. Fue acogido con tanto cariño que decidió quedarse: primero unos días, después una pequeña temporada y, al fin, el resto de su vida. Allí, además de ayudar en los oficios sagrados, convivió con los pobres y los desesperados, contándoles anécdotas de su vida como peregrino y dándoles amor y esperanza.

Murió, hacia el 1012, en Anderlecht, su ciudad, donde se le enterró casi como a un desconocido. Pero, en su sepultura comenzaron a suceder hechos maravillosos que empezaron a atraer a la gente del pueblo primero y a los lejanos después. De hecho sus reliquias comenzaron a recibir culto y la devoción a San Guido se extendió rápidamente, cobrando auge continuo y popularidad.

Una vez más, con este Santo agricultor, sacristán, comerciante fracasado y caminante del mundo, se nos enseña que la santidad no es patrimonio exclusivo de conventuales, sabios o mártires.