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San Juan Berchams

Fiesta: 26 de Noviembre    1599 - † 1621

uan nació el 13 de marzo del año 1599 en la aldea de Diest, en Brabante (Bélgica), en medio de una familia sencilla. Aunque en la vida de los santos es casi un tópico hablar de su piedad temprana, bien podemos afirmar que realmente el niño Juan Berchmans tenía una sensibilidad religiosa muy grande, en gran parte gracias al ambiente familiar que lo rodeaba. Su padre Juan, curtidor de pieles, y su madre Isabel, eran buenos cristianos. Tuvieron cinco hijos, de los que tres se consagraron al Señor. Murió pronto la madre, y al final el padre se ordenó sacerdote.

Nuestro Santo fue el ángel del hogar, fiel ayudante de su madre. Inició sus estudios en el Seminario de Malinas, luego entro en el Noviciado de los jesuitas de la misma ciudad. Mas tarde pasó a Roma. En el Seminario y en el Noviciado se distinguió por su candor, estudio y piedad. Su devoción a la Virgen era proverbial. Sentía hacia ella un cariño tierno, profundo, confiado y filial. A ella dedicó su Coronita de las doce estrellas.

SAN JUAN BERCHMANS

Hacía cada cosa en su momento, y sobrenaturalizando la intención. Cuando hay que orar, decía, ora con todo amor. Cuando hay que estudiar, estudia con toda ilusión. Cuando hay que practicar deporte, practícalo con todo entusiasmo. Y siempre con más amor, en cada instante del programa diario, bajo la dulce mirada maternal de la Virgen María. En el último año de su vida Juan se había comprometido, firmando con su propia sangre, a afirmar y defender dondequiera que se encontrase el dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María.

Cursando Filosofía en Roma, un resfriado degeneró en una grave enfermedad en pleno mes de agosto, así muere el 13 de agosto del año 1621, con sólo veintidós años vida, y cinco en la Compañía. Al sentirse morir, estrecha entre sus dedos el crucifijo, el rosario y el libro de las Reglas de la Compañía de Jesús. Mi mayor consuelo, decía al morir joven, es no haber quebrantado nunca, en mi vida religiosa, regla alguna ni orden de mis superiores, a sabiendas, y advertidamente, y el no haber cometido nunca un pecado venial. Alto y recio mensaje.

Cuantos le conocieron le quisieron muchísimo por su sincera piedad, por su caridad no fingida y por su invariable jovialidad. Fue canonizado por León XIII en 1888. La Iglesia celebra su memoria el 26 de noviembre.

Es patrono de los que se preparan para el sacerdocio.