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Santa María Auxiliadora

Fiesta: 24 de Mayo    1175 - † 1250

a Iglesia la conmemora, a la Santísima Virgen, bajo su advocación de "María, Auxilio de los Cristianos". Este título expresa la mediación de María respecto de la humanidad. Como Madre del Redentor, por fuerza y mérito de la corredención, Ella es la ayuda de la humanidad necesitada de redención; lo es también de cada individuo, porque es la Madre espiritual de todos.

En la batalla de Lepanto, en el Siglo XVI, cuando los musulmanes invadían Europa de forma intolerante para la religión, el Papa Pío V llamó a los príncipes católicos en defensa de la religión católica. Formaron un gran ejército con el que derrotaron a los musulmanes el 7 de octubre de 1572.

Napoleón encarceló al mismo Papa Pío VII. Fue entonces cuando el Papa hizo la promesa a la Virgen:" Oh Madre de Dios, si me libras de esta indigna prisión, te honraré decretándote una nueva fiesta en la Iglesia Católica". Napoleón decía:"Las excomuniones del Papa no son capaces de quitar el fusil de la mano de mis soldados". En los campos fríos de Rusia comprobó que sus palabras eran falsas.

El Papa volvió a su sede de Roma el 24 de mayo de 1814. Pero el gran apóstol y propagador de esta devoción mariana fue, sin duda, San Juan Bosco y la Familia Salesiana que él fundó al final del siglo XIX. Toda su vida está íntimamente unida a la Virgen Auxiliadora. El 9 de junio de 1868 consagró en la industrial ciudad de Turín un gran templo con el título de María Auxiliadora. Su construcción empezó con algunos céntimos de euros. Pero debido a los milagros que se obraban en aquella basílica, la gente se volcó dando limosnas.

Don Bosco solía decir:" Cada ladrillo de este templo corresponde a un milagro de la Virgen". Y todavía, en la solemne novena que tiene lugar cada año del 15 al 24 de mayo, la Familia de Don Bosco repite a menudo:" Propagad la devoción a María Auxiliadora y veréis lo que son milagros". Es un título tan popular que entra, según cuentan los numerosos misioneros salesianos, en todos los países y continentes. Hoy, salesianos y salesianas, fieles al espíritu de sus fundadores  y a través de las diversas obras que llevan entre manos siguen proponiendo como ejemplo, amparo y estímulo en la evangelización de los pueblos el auxilio que viene de Santa María.